Domingo de Resurrección


Jesús de Nazaret: «La resurrección y la vida»

En los escritos neotestamentarios, Jesús de Nazaret no es presentado sólo como alguien que cree en la resurrección de los justos que tendría lugar al final de los tiempos. En los Evangelios, manifiesta poder sobre la vida, volviendo a la vida a varios muertos por los que acuden a él a suplicarle durante su ministerio:

  • La hija de Jairo (Marcos 5,21-42 ).
  • El hijo de la viuda de Naín (Lucas 7,11-17 ).
  • Su amigo Lázaro de Betania, por quien suplican sus hermanas Marta y María (Juan 11,1-43 ).

En todos estos casos, los cuerpos físicos habrían vuelto a la vida, indistinguibles de su situación antes de la muerte. Estas resurrecciones recuerdan los milagros proféticos del Antiguo Testamento y representan en las Escrituras el anuncio velado de otra resurrección muy diferente: la de Jesús mismo.  Más aún: Jesús señala en el Evangelio de Juan: «Yo soy la resurrección y la vida. El que vive en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás» (Juan 11,25 ), implicando así que quienes creen en él son ya unos resucitados. Jesús añade predicciones precisas: repite en varias ocasiones que el Hijo del hombre ha de morir y que resucitará al tercer día (Marcos 8,31 Marcos 9,31 Marcos 10,33-34 ).

 

El Evangelio de Mateo anuncia la muerte de Jesús con un paralelo con el «signo de Jonás»: así como Jonás estuvo en vientre de la ballena durante tres días, el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra (Mateo 12,38-40 ).

 

El Evangelio de Juan lo reitera con el «signo del Templo»: Jesús, interpelado por los judíos, dice: «Destruid este templo y yo lo reedificaré en tres días...»; ahora bien, «hablaba del templo de su cuerpo» (Juan 2:18-22 ).

 

El anuncio de una «resurrección de los muertos» se hace incomprensible aun al grupo de «los Doce Apóstoles» (Marcos 9:9-10 ), y con más razón a los enemigos de Jesús, que toman pretexto de él para poner guardias en su sepulcro, después de la muerte de Jesús (Mateo 27,62-66 ).

 

En la Biblia el término significa volver a la vida o reanimar como cuerpo físico (creencia ampliamente aceptada entre los israelitas), jamás aparece el concepto de unión cuerpo/alma. Más tarde, se mencionan otros casos de resurrección en el libro de los Hechos de los Apóstoles:

  • La resurrección de Dorcas (Tabita) por mediación de Simón Pedro (Hch 9,36-42).
  • La resurrección del joven Eutico por mediación de Pablo de Tarso (Hch 20,7-12 ).

 

 

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