Mamá, ¿dónde están los juguetes?

Mamá, el niño no los trajo;

«¿Será que no abrió tu cartica

que pusiste en la noche

sobre su chaquetica?» (2)

 

Mamá, hoy me siento muy triste.

Mamá, el niño no me quiere;

«¿Será que tú hiciste algo malo

y el niñito lo supo, por eso no los trajo?» (2)

Mi amor, ya no te sientas triste;

mi amor si a tu lado me tienes

«y así esperaremos juntos,

rezaremos al cielo, hasta el año que viene.» (2)

 


En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Benignísimo Dios Padre de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salvación. En torno al pesebre te ofrecemos nuestro deseo sincero de reconciliación, de paz y de ser discípulos misioneros de tu Hijo, para formar comunidades vivas y dinámicas en nuestra familia, en el Grupo Eclesial, en el Sector, en la Parroquia, en la Diócesis.  Ayuda a todos los miembros de la Iglesia a tomar conciencia que la misión es una tarea permanente de los discípulos de Jesucristo; permítenos seguir recorriendo el camino de evangelización en la Diócesis, iluminando nuestra vida con tu divina Palabra, abriéndonos constantemente al don de la fe, que nos lleve a una opción personal y comunitaria por tu amado Hijo Jesucristo, en quien tenemos vida eterna.

Todos: Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para nosotros una ocación oportuna para renovar nuestra fe y vivirla en comunidad.  Amén.

 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo...

 


Maestro, ¿Qué debo hacer para tener la vida eterna?  => TENER FE

Alzar las manos y decir: "Gracias, Señor Dios Nuestro, por la fe recibida de nuestros antepasados".

La familia de Nazaret conformada por Jesús, José y María, fue elegida por Dios para custodiar al niño Jesús, en donde sintió el calor de hogar, la protección vigilante de José y el amor maternal de María.  La familia de Nazaret, es la familia de fe por excelencia, porque supo aceptar siempre la voluntad de Dios en sus vidas.

Mateo 1,1-17

Libro de los orígenes de Jesucristo, hijo de David e hijo de Abrahán. Abrahán fue padre de Isaac, y éste de Jacob. Jacob fue padre de Judá y de sus hermanos. De la unión de Judá y de Tamar nacieron Farés y Zera. Farés fue padre de Esrón y Esrón de Aram. Aram fue padre de Aminadab, éste de Naasón y Naasón de Salmón. Salmón fue padre de Booz y Rahab su madre. Booz fue padre de Obed y Rut su madre. Obed fue padre de Jesé. Jesé fue padre del rey David. David fue padre de Salomón y su madre la que había sido la esposa de Urías. Salomón fue padre de Roboam, que fue padre de Abías. Luego vienen los reyes Asá, Josafat, Joram, Ocías, Joatán, Ajaz, Ezequías, Manasés, Amón y Josías. Josías fue padre de Jeconías y de sus hermanos, en tiempos de la deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías fue padre de Salatiel y éste de Zorobabel. Zorobabel fue padre de Abiud, Abiud de Eliacim y Eliacim de Azor. Azor fue padre de Sadoc, Sadoc de Aquim y éste de Eliud. Eliud fue padre de Eleazar, Eleazar de Matán y éste de Jacob. Jacob fue padre de José, esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. De modo que fueron catorce las generaciones desde Abrahán a David; otras catorce desde David hasta la deportación a Babilonia, y catorce más desde esta deportación hasta el nacimiento de Cristo.

Para alcanzar la vida eterna debemos tener fe, una fe como la de la familia de Nazaret, una fe que fue transmitida por sus antepasados y que fue asumida por José y María, fe que en la plenitud de los tiempos les dio la certeza de que Dios se había fijado en ellos para ser los padres del Emmanuel "Dios con nosotros".

 

Hoy, esta familia de Nazaret se convierte en ejemplo a seguir, nos muestra cómo a fe que se vive en la familia produce grandes frutos de amor y santidad.  José es la figura de tantos padres de familia que procuran educar correctamente a sus hijos y María es la figura de madre y esposas abnegadas, sencillas, que llenan el hogar de amor y paz.

 

Ante la realidad de tantas familias desunidas, divididas y destruídas a causa de la violencia, la intolerancia y la descomposición social, la familia de Nazaret se convierte en luz que ilumina toda esta realidad. Solo las familias que colocan sus vidas y proyectos en manos de Dios, logran superar las dificultades y salir victoriosos por el camino de la vida.

 

Que esta Navidad, desde una renovación de la fe, sea el inicio de una mejor relación intrafamiliar, donde los padres comprendan y escuchen a los hijos, y los hijos valoren y respeten a sus padres. Que Jesús, Jos{e y María acompañen y bendigan nuestras familias.

 

1. Niño del pesebre

nuestro Dios y hermano,

tú sabes y entiendes

del dolor humano;

que cuando suframos

dolores y angustias,

siempre recordemos

que nos has salvado.

 

2. Oh luz de los cielos,

sol de eternos rayos,

que entre las tinieblas

tu esplendor veamos.

Que en el Evangelio

todos descubramos

que te hiciste hombre

para liberarnos.

 

3.  Bajaste del Cielo,

te hiciste un esclavo

para liberarnos

de toda opresión;

todos somos hijos

del padre celeste

y todos hermanos,

familia de Dios.


 

4.  Del débil auxilio,

del doliente amparo;

consuelo del triste,

luz del desterrado.

¡Ven a nuestro mundo

que sufre y anhela

un mundo más justo,

un mundo de hermanos.

 

5.  Tú te hiciste niñ

en una familia

llena de ternura

y calor humano;

vivan los hogares

aquí congregados,

el gran compromiso

del amor cristiano.

 

6.  Haz de nuestra patria

una gran familia;

siembra en nuestro suelo

tu amor y tu paz;

danos fe en la vida,

danos esperanza

y un amor sincero

que nos una más.

 

 

 

7.  El Cielo y la Tierra,

el hombre y su Dios,

en tu amor de niño

se integran los dos.

¡Gloria al Dios del Cielo

y paz a los hombres!

es la Buena Nueva,

nuestra salvación.

 

8.  Tú eres nuestra vida,

eres nuestro guía,

y eres el camino

que nos lleva a Dios.

Amándonos siempre

te haremos presente

mientras esperamos

que vuelvas, Señor.


 


Soberana María, madre de Jesús y madre nuestra, que confiaste sin reservas en Dios nuestro Padre pidiéndole que se cumpliera en ti la Palabra; danos el espíritu de disponibilidad para recibir la palabra del Señor; que nos ayude a renovar la fe en Jesucristo y vivirla en comunidad.  Te encomendamos, Madre, todos los hogares, para que en ellos se superen los odios, los rencores, la iolencia, la indiferencia, la pobreza y la desigualdad.  Acompaña, con tu amor maternal, las familias para que, a ejemplo del hogar de Nazaret, sean más santas y surjan en ellas vocaciones sacerdotales, religiosas y de agentes de pastoral laicos a fin de construir juntos un mundo mejor.  María, madre de la Iglesia, haz que celebremos la Navidad con alegría, sencillez y amor, como tú la viviste unida a tu esposo san José.  Amén

 

María, Madre de Dios y madre nuestra, ruega por nosotros.

San José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús, tú fuiste escogido para ser la presencia amable del Padre celestial en el hogar de Nazaret.  Acompaña a los padres de familia para que, en el respeto,  en el amor y en unión con sus esposas cumplan la responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles los valores del Evangelio y lo mejor de sí mismos.  Ayuda a los niños y jóvenes a amar, respetar, comprender y obedecer a sus padres, valorar y agradecer todos sus esfuerzos.  Consigue de Jesucristo, para las familias, el amor, la unidad, el pan, el techo y la paz.  Intercede por la Iglesia de Cúcuta, para que crezca en la fe y sea instrumento de amor, de unidad y de paz en esta zona de frontera.  Ayúdanos a vivir la experiencia de Jesucristo en los Grupos Eclesiales, en los Sectores, en los Movimientos Apostólicos, en las parroquias y en toda la vida de la Diócesis.  Amén

 

San José, patrono de nuestra Diócesis, intercede por nosotros.


 

¡Divino Niño Jesús! Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu paz y tu reconciliación en nuestras familias y en nuestras comunidades.  Navidad es la certeza de que el Dios del cielo nos ha amado tanto, porque tú, Divino Niño, eres fuente de vida eterna.  Que esta reunión junto al pesebre nos vivir alegres como hermanos, escuchar tu mensaje de salvación, orar constantemente, ser misericordiosos como Dios Padre, amar sin medida, bendecir en todo momento, compartir los bienes recibidos, actuar como el buen samaritano en favor del otro, estar preparados para atender tu llamado, ser humildes, renovar la fe y perseverar en ti.

 

Ven, Señor no tardes, ayúdanos a comprender que viviendo el proceso de evangelización, centrados en ti y congregados como el único pueblo de Dios, lograremos acrecentar nuestra fe y descubrir lo que debemos hacer para tener vida eterna  Amén.

 

Divino Niño Jesús, bendícenos con tu amor.

 

 

Hoy voy al templo, y en la pila de Bautismal recito el Credo y hago el propósito que durante todo el año 2013 visitaré cada mes un lugar donde mi fe se haya fortalecido durante el transcurrir de mi vida.

«Duérmete mi Niño yo te cantaré,

mientras que tú duermas,

dulce Niño, aquí estaré». (2)

 

Lalalalá laláa lalalaláa aaaa

aquí estaré

lalalalá lala aaaa te cantaré.

 

«Yo cantaré,

con la matraca y el timbal,

yo cantaré.» (2)

 

«Yo cantaré...   Yo cantaré.» (2)

 


Se organiza, de acuerdo al gusto y posibilidades, una comida, pasteles, hayacas, chocolate, pan, dulces, galletas... También puede organizarse un acto cultural (poesía, coplas, danzas, obra de teatro ...).