Tutaina tuturumá, tutaina tuturumaina;

tutaina tuturumá, turumá,

tutaina tuturumaina.

 

Los pastores de Belén

vienen a adorar al niño,

la virgen y san José

lo reciben con cariño.

 

Tres reyes vienen también

con incienso, mirra y oro,

a ofrendar a Dios, su Rey,

con el más grande tesoro.

 

¡Vamos! ¡Todos a cantar! ¡Con amor y alegría!

Porque acaba de llegar de los cielos el Mesías.

 


En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Benignísimo Dios Padre de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salvación. En torno al pesebre te ofrecemos nuestro deseo sincero de reconciliación, de paz y de ser discípulos misioneros de tu Hijo, para formar comunidades vivas y dinámicas en nuestra familia, en el Grupo Eclesial, en el Sector, en la Parroquia, en la Diócesis.  Ayuda a todos los miembros de la Iglesia a tomar conciencia que la misión es una tarea permanente de los discípulos de Jesucristo; permítenos seguir recorriendo el camino de evangelización en la Diócesis, iluminando nuestra vida con tu divina Palabra, abriéndonos constantemente al don de la fe, que nos lleve a una opción personal y comunitaria por tu amado Hijo Jesucristo, en quien tenemos vida eterna.

Todos: Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para nosotros una ocación oportuna para renovar nuestra fe y vivirla en comunidad.  Amén.

 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo...

 


Maestro, ¿Qué debo hacer para tener la vida eterna?  => ESCUCHAR

 

Organizarse a modo de fila e irse trasmitiendo muy bajo al oído el siguiente mensaje: "Escuchemos a Jesucristo, el Hijo de Dios Padre".

 

San José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús. Descendiente del linaje de David.  Personaje de fe que ante lo difícil de la situación confió en el Señor y comprendió los misterios de la salvación.  Fue el encargado de cuidar y proteger a la familia de Nazaret. San José es el patrono de nuestra Diócesis de Cúcuta y de la Iglesia Universal.

 

Mateo 1,18-24

Este fue el principio de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José; pero antes de que vivieran juntos, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo. Su esposo, José, pensó despedirla, pero como era un hombre bueno, quiso actuar discretamente para no difamarla. Mientras lo estaba pensando, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa; si bien está esperando por obra del Espíritu Santo, tú eres el que pondrás el nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa: Dios-con-nosotros. Cuando José se despertó, hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado y tomó consigo a su esposa.

 

¿Qué debemos hacer para tener la vida eterna? Escuchar. La escucha fue la actitud que le permitió a san José comprender el misterio de Dios para la humanidad, que consistía en la encarnación del Hijo de Dios en el vientre virginal de María, su prometida.

 

Por la fe de san José, en las palabras que escuchó de parte de Dios, él asumió la paternidad de Jesús; por la fe, José toma a María como su esposa; por la fe, José protegió y veló por la familia de Nazaret.

 

A las personas de hoy, parece que se nos olvidó escuchar, y esta es una realidad que se percibe en todas las instancias de la sociedad: en muchas familias, los padres no escuchan a sus hijos y los hijos no escuchan a sus padres; en la nación, algunos gobernantes pareciera que no escuchasen al pueblo y el pueblo, de igual modo, no atiende a sus gobernantes; y en asuntos de fe, la apatía de un alto porcentaje de "creyente" no deja escuchar a nuestro Padre Dios que nos quiere hablar y transformar nuestras vidas, a la manera de san José. El Padre Dios si nos habla, solo que muchos no sabemos escucharlo.

 

Que a partir de hoy comencemos a practicar la actitud de escuchar, primero en referencia a Dios para comprender su voluntad en bnuestras vidas; y segundo en referencia con los hermanos, para tener mejores relaciones de convivencia.

 

1. Niño del pesebre

nuestro Dios y hermano,

tú sabes y entiendes

del dolor humano;

que cuando suframos

dolores y angustias,

siempre recordemos

que nos has salvado.

 

2. Oh luz de los cielos,

sol de eternos rayos,

que entre las tinieblas

tu esplendor veamos.

Que en el Evangelio

todos descubramos

que te hiciste hombre

para liberarnos.

 

3.  Bajaste del Cielo,

te hiciste un esclavo

para liberarnos

de toda opresión;

todos somos hijos

del padre celeste

y todos hermanos,

familia de Dios.


 

4.  Del débil auxilio,

del doliente amparo;

consuelo del triste,

luz del desterrado.

¡Ven a nuestro mundo

que sufre y anhela

un mundo más justo,

un mundo de hermanos.

 

5.  Tú te hiciste niñ

en una familia

llena de ternura

y calor humano;

vivan los hogares

aquí congregados,

el gran compromiso

del amor cristiano.

 

6.  Haz de nuestra patria

una gran familia;

siembra en nuestro suelo

tu amor y tu paz;

danos fe en la vida,

danos esperanza

y un amor sincero

que nos una más.

 

 

 

7.  El Cielo y la Tierra,

el hombre y su Dios,

en tu amor de niño

se integran los dos.

¡Gloria al Dios del Cielo

y paz a los hombres!

es la Buena Nueva,

nuestra salvación.

 

8.  Tú eres nuestra vida,

eres nuestro guía,

y eres el camino

que nos lleva a Dios.

Amándonos siempre

te haremos presente

mientras esperamos

que vuelvas, Señor.


 


Soberana María, madre de Jesús y madre nuestra, que confiaste sin reservas en Dios nuestro Padre pidiéndole que se cumpliera en ti la Palabra; danos el espíritu de disponibilidad para recibir la palabra del Señor; que nos ayude a renovar la fe en Jesucristo y vivirla en comunidad.  Te encomendamos, Madre, todos los hogares, para que en ellos se superen los odios, los rencores, la iolencia, la indiferencia, la pobreza y la desigualdad.  Acompaña, con tu amor maternal, las familias para que, a ejemplo del hogar de Nazaret, sean más santas y surjan en ellas vocaciones sacerdotales, religiosas y de agentes de pastoral laicos a fin de construir juntos un mundo mejor.  María, madre de la Iglesia, haz que celebremos la Navidad con alegría, sencillez y amor, como tú la viviste unida a tu esposo san José.  Amén

 

María, Madre de Dios y madre nuestra, ruega por nosotros.


 

San José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús, tú fuiste escogido para ser la presencia amable del Padre celestial en el hogar de Nazaret.  Acompaña a los padres de familia para que, en el respeto,  en el amor y en unión con sus esposas cumplan la responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles los valores del Evangelio y lo mejor de sí mismos.  Ayuda a los niños y jóvenes a amar, respetar, comprender y obedecer a sus padres, valorar y agradecer todos sus esfuerzos.  Consigue de Jesucristo, para las familias, el amor, la unidad, el pan, el techo y la paz.  Intercede por la Iglesia de Cúcuta, para que crezca en la fe y sea instrumento de amor, de unidad y de paz en esta zona de frontera.  Ayúdanos a vivir la experiencia de Jesucristo en los Grupos Eclesiales, en los Sectores, en los Movimientos Apostólicos, en las parroquias y en toda la vida de la Diócesis.  Amén

 

San José, patrono de nuestra Diócesis, intercede por nosotros.


¡Divino Niño Jesús! Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu paz y tu reconciliación en nuestras familias y en nuestras comunidades.  Navidad es la certeza de que el Dios del cielo nos ha amado tanto, porque tú, Divino Niño, eres fuente de vida eterna.  Que esta reunión junto al pesebre nos vivir alegres como hermanos, escuchar tu mensaje de salvación, orar constantemente, ser misericordiosos como Dios Padre, amar sin medida, bendecir en todo momento, compartir los bienes recibidos, actuar como el buen samaritano en favor del otro, estar preparados para atender tu llamado, ser humildes, renovar la fe y perseverar en ti.

 

Ven, Señor no tardes, ayúdanos a comprender que viviendo el proceso de evangelización, centrados en ti y congregados como el único pueblo de Dios, lograremos acrecentar nuestra fe y descubrir lo que debemos hacer para tener vida eterna  Amén.

 

Divino Niño Jesús, bendícenos con tu amor.

 

 

Durante el año de la fe, (que termina el 24 de noviembre de 2013), meditaré cada semana el texto del Evangelio del domingo correspondiente, compartiendo el mensaje con los familiares, amigos, vecinos y compañeros.

 

Hacia Belén va una burra

«rin rin, yo me remendaba,

yo me remendé,

yo me hice un remiendo, yo me lo quité»

carcada de chocolates.

Lleva su chocolatera,

«rin rin, yo me remendaba,

yo me remendé,

yo me hice un remiendo, yo me lo quité»

su molinillo y su anafre.


María, María, ven acá corriendo,
que el chocolatillo se lo están comiendo.(bis)


En el Portal de Belén

«rin rin, yo me remendaba,

yo me remendé,

yo me hice un remiendo, yo me lo quité»

han entrado los ratones,
y al pobre de San José

«rin rin, yo me remendaba,

yo me remendé,

yo me hice un remiendo, yo me lo quité»

le han roído los calzones.


Se organiza, de acuerdo al gusto y posibilidades, una comida, pasteles, hayacas, chocolate, pan, dulces, galletas... También puede organizarse un acto cultural (poesía, coplas, danzas, obra de teatro ...).