La Virgen María

La Virgen María fue una mujer como cualquier otro ser humano. La grandeza de ella está en que Dios la escogió para que fuese “Sagrario del Espíritu Santo” (Cf Lc 1.35) para permitir que el Hijo de Dios se hiciese humano como nosotros.

 

La Virgen María, como los demás santos proclamados por la Iglesia, no tiene en sí poder propio de hacer milagro alguno o manifestaciones divinas; solo que por su intercesión Dios se manifiesta y se suceden los milagros.

 

Así como la luna no tiene luz propia, pero puede iluminarnos ampliamente en las noches lúgubres, mediante la luz que recibe y refleja del, así María nos refleja el poder de Dios.

 

En esta analogía, vemos que [para los cristianos] Jesús es el verdadero Sol que nace de lo alto (Lc 1.78); luz para iluminar a las naciones paganas (Lc 2.29); Él es la luz del mundo (Jn 8.12). Él es nuestro Dios, así lo expresa el escéptico Tomás cuando al ver a Jesús resucitado exclama: ¡Señor mío y Dios mío!

 

Luego, entonces, Jesús –que es Dios– es el Sol de eternos rayos (como se reza en los gozos de la Novena de Navidad) proyecta su luz a través de María desde su primer milagro realizado en las bodas de Caná de Galilea [Jn 2.1-11].

 

Jesús es el Sol, María es la luna que nos refleja su luz. Esta metáfora se deja entrever en Ap 12.1: “Una mujer vestida de Sol, con la luna bajo sus pies”. Sin duda, la luna a sus pies significa la facultad de recibir la luz del Sol y poder proyectarla; de ahí que la expresión “revestida de Sol” quizá significaría “bañada por la luz divina de su amado Hijo Jesús”.

 

Nuestra meta no es María, nuestra meta es llegar a la dimensión celestial donde está María y, como ella, contemplar la gloria de Dios; para ello, la piedad popular tradicional recomienda: “a Jesús por María”; María la que en Juan 2.5 nos dice: “Hagan todo lo que él les diga”.

 

 

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San José

Nuestro Señor fue llamado "hijo de José" (Juan 1:45; 6:42; Lucas 4:22) el carpintero (Mateo 12:55).  José no era padre natural de Jesús (quién fue engendrado en el vientre virginal de la Santísima Virgen María por obra del Espíritu Santo y es Hijo de Dios) pero lo adoptó y Jesús se sometió a el como un buen hijo ante su padre. ¡Cuánto influenció José en el desarrollo humano del niño Jesús! ¡Qué perfecta unión existió en su ejemplar matrimonio con María!

 

San José es llamado el "Santo del silencio" No conocemos palabras expresadas por él, tan solo conocemos sus obras, sus actos de fe, amor y de protección como padre responsable del bienestar de su amadísima esposa y de su excepcional Hijo. José fue "santo" desde antes de los desposorios. Un "escogido" de Dios. Desde el principio recibió la gracia de discernir los mandatos del Señor.

 

Las principales fuentes de información sobre la vida de San José son los primeros capítulos del evangelio de Mateo y de Lucas. Son al mismo tiempo las únicas fuentes seguras por ser parte de la Revelación.